Regresamos del verano, con buenas lecturas, claro

hamaca

Hayas hecho lo que hayas hecho, sin importar demasiado el verano que hayas tenido, de esta estación siempre se vuelve, aunque no te hayas ido. Y aunque ya llevamos bastante tiempo por aquí, la sensación es de reanudación. Regresamos del letargo del verano, retomamos, por decirlo de algún modo, la actividad habitual; insistimos en dejarnos dominar de nuevo por los tiempos, la más de las veces, ajenos. Pero volvemos, nos desperezamos de esa lentitud y nos posicionamos en el lugar de salida dispuestos a realizar la mejor carrera posible. Vale, bien, respiremos un poco y adelante.

Mas, antes de tomar posiciones, todavía con un poco de ese paso del que cuelga un poquito de sosiego, detente, vuelve a respirar (sí, otra vez) recoge y guárdate parte de ese tiempo que aún no has hipotecado y permítete alimentar y mimar tu cuerpo. Coge un libro y quédate un rato contigo, con otros, si prefieres leerles, pero sujétate para que no te lo arrebaten, haz que te pertenezca, permanece en un lugar que sea sólo tuyo, de donde nada ni nadie pueda moverte. Claro, con un buen libro.

 

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